domingo, 31 de octubre de 2010

Evaluación de actitudes y valores 6.0

El maestro debe desarrollar competencias para recoger y analizar datos, mediante métodos e instrumentos específicos, lo cual lo ayudarán a establecer criterios objetivos.
Los instrumentos que se utilizan en los procesos de evaluación de valores y actitudes son: los registros anecdóticos, las listas de cotejo y escalas de apreciación y finalmente, las escalas de actitud.
Como podemos percatarnos, en la educación por competencias elaborar instrumentos es una práctica que debe hacerse de acuerdo con resultados a evaluar. Después de haber construido una tabla de especificaciones que nos orienta sobre el tipo de información a recopilar. Comenzamos a elaborar instrumentos para evaluar nuestra estrategia didáctica; para ello, consideramos los tipos de evaluación: autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación. Además, utilizamos la tabla de especificaciones y el libro de taxonomía.
La mayoría de los docentes contamos con alguna experiencia para evaluar conocimientos, pero pocas veces tenemos experiencia en la evaluación de actitudes y valores, pongamos a prueba nuestra habilidad para elaborar instrumentos que sean útiles para evaluar actitudes.


Marchant M. Jorge, Pérez L. Alicia, (2008) La evaluación de actitudes y valores, Universidad de Santiago de Chile, Facultad de Humanidades
edupro.files.wordpress.com/2008/01/_5-instrumentos_para_evaluar_actitudes_y_valores.doc
http://www.educacionenvalores.org/spip.php?mot447
books.google.com.mx/books?isbn=8478274804

Rúbricas de evaluación 7.0

En el nuevo paradigma de la educación, que pone el aprendizaje en el centro del proceso educativo, las matrices de valoración se utilizan para darle mayor consistencia a la evaluación ya que permiten reconocer el nivel de desarrollo de las competencias al exponer las evidencias de dominio que el alumno debe presentar a partir de indicadores de desempeño, logro y/o producto, conforme a la naturaleza de la competencia, los procesos formativos y las acciones de evaluación implementadas. En tal sentido, se pueden considerar como una herramienta de evaluación formativa puesto posibilita una mayor certidumbre al desarrollo del trayecto formativo, al profesor le plantea espacios de intervención docente y al alumno le permite reconocer sus áreas de oportunidad para mejorar.
Los participantes en la especialidad de Competencias Docentes tenemos la experiencia de ser evaluados mediante rúbricas que consideran cinco indicadores, rasgos o dimensiones, para cada uno se especifican criterios (características) que podemos observar en nuestra producción escrita, ya sea en los foros o en las tareas que entregamos cada semana. Las rúbricas que utilizamos nos proveen factores de valoración para tres niveles de desempeño, es decir, describen las características que debe reunir nuestra producción escrita y nuestra actuación en la plataforma, de manera que sabemos dónde tuvimos éxito y dónde fallamos; pero sobretodo, antes de comenzar sabemos hacia dónde dirigir la acción y cómo elaborar nuestro trabajo.
¿Qué elementos intervienen en las matrices de valoración? En principio intervienen cinco componentes:
Competencia y/o atributo
Es la competencia y/o atributo que se evaluará.
Indicadores
Son las evidencias que recuperamos de los desempeños, logros y/o productos, sobre las cuales se pueden aplicar valoraciones precisas con el objeto de reconocer los niveles de dominio de la competencia.
Criterios
Son las características, cuantitativas y/o cualitativas, que posibilitan valorar las evidencias de desempeño, logro y/o producto.
Parámetros o niveles de valoración
Especifican de qué modo o en qué nivel se cumple el dominio de la competencia conforme a los indicadores (evidencias) y los criterios de evaluación adoptados.
Puntaje o porcentaje
Cuantifica el nivel de logro para cada criterio.
El número de componentes de evaluación en una rúbrica pueden variar en función de la perspectiva del autor. Sin embargo, existen por lo menos dos tipos de rúbrica: holística o comprehensiva y analítica. Las primeras evalúan la totalidad del proceso o producto sin juzgar por separado las partes que lo componen, en tanto que las segundas evalúan por separado las diferentes aspectos del producto o desempeño y luego suma el puntaje.


http://rubistar.4teachers.org/index.php?&skin=es&lang=es&


http://cetemhost.uprag.edu/prof/avaluo/Rubricas.htm

sábado, 16 de octubre de 2010

Los criterios de evaluación y los indicadores

Enviado por Jorge Vela Damonte
Los Criterios de evaluación como aquellas condiciones o efectos que se deben cumplir en el proceso para lograr las competencias disciplinarias (elemento de la competencia genérica) de la actividad educativa.
Según la Guía Metodológica de Programación Curricular Modular para la Educación Superior Tecnológica, los criterios de evaluación son pautas de valoración que sirven de referente para apreciar si el alumno alcanza la competencia definida en el módulo de formación. Conjunto de precisiones para cada competencia disciplinaria que indican el grado de concreción aceptable de la misma. Permite constatar si el estudiante posee los conocimientos, actitudes y aptitudes esperados.
Las características que tienen los Criterios:
. Son claros en expresar lo que se pretende.
. Son conocidos y aceptados por los involucrados. Es deseable que todos los implicados los acepten y que se comprometan a alcanzarlos.
. Son comprensibles, todos deben entender exactamente lo mismo.
. Son flexibles, capaces de adaptarse a cambios.
. Son elaborados en lo posible de manera participativa.
Así, por ejemplo, en una competencia disciplinaria: “Reconocer, interpretar y aplicar el marco legal que describe los derechos y obligaciones en las relaciones”, podremos tener Criterios de evaluación como:
-Interpreta. Utiliza y valora las fuentes básicas de información del derecho examinando los deberes y derechos que involucren a las partes.
-Analiza e interpreta las causas de suspensión y término de una relación.
-Identifica, interpreta y elabora una liquidación de beneficios sociales.
-Diferencia, explica y valora las prestaciones y obligaciones relativas a organismos públicos y privados
Los Indicadores son estimadores de una característica relevante del ámbito que pretendemos diseccionar, analizar y contrastar.
Son construidos desde los Criterios de evaluación elaborados en concordancia con las capacidades terminales en cuanto se organiza y contextualiza el módulo.
Son definidos como medidas objetivas de los sucesos del proceso que a su vez permiten evaluar si se está cumpliendo o no, o en qué medida, los Criterios de evaluación que se han elaborado.
Los indicadores de evaluación describen directa o indirectamente, las habilidades, conocimientos, y actitudes, destrezas o hábitos que se desean evaluar. Se manifiestan como cambios o conductas que e espera sean exhibidas por el estudiante como evidencia observable y concreta el proceso o resultado de su aprendizaje.
Las características que tienen los indicadores son:
. Representan una medida cuantitativa o cualitativa.
. Revelan los propósitos de los Criterios de evaluación elaborados.
. Son comprensibles para que puedan ser interpretados por todos los involucrados en el proceso.
. Son verificables.
. Sirven para orientar futuras decisiones para mantener o modificar acciones.
Para seguir con el ejemplo del Criterio de evaluación anterior podríamos construir los siguientes indicadores:
- Identifica y explica las normas del derecho considerando la jerarquía
- Aplica los deberes y obligaciones del empleador y el trabajador en casos den despido y compensaciones.
- Muestra una actitud democrática con sus compañeros.
Los Criterios de evaluación son confundidos con los Indicadores y por lo tanto frecuentemente son mal aplicados. Al elaborarlos, construirlos o aplicarlos se tendrá en cuenta que los Criterios deben representar lo sustantivo de los propósitos de la competencia disciplinaria, y que las medidas de los Indicadores deben permitir evaluar si se están cumpliendo esos Criterios de evaluación en relación con los resultados de aprendizaje.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Los siete saberes necesarios para la educación del futuro

Edgar Morin, UNESCO
Este texto antecede cualquier guía o compendio de enseñanza. No es un tratado sobre el conjunto de materias que deben o deberían enseñarse: pretende única y esencialmente exponer problemas centrales o fundamentales que permanecen por completo ignorados u olvidados y que son necesarios para enseñar en el próximo siglo.
Hay siete saberes « fundamentales » que la educación del futuro debería tratar en cualquier sociedad y en cualquier cultura, sin excepción alguna ni rechazo según los usos y las reglas propias de cada sociedad y de cada cultura.
Además, el saber científico (Maturana y Varela; 1973) sobre el cual se apoya este texto para situar la condición humana no sólo es provisional, sino que destapa profundos misterios concernientes al universo, a la vida, al nacimiento del ser humano. Aquí se abre un indecidible en el cual intervienen las opciones filosóficas y las creencias religiosas a través de culturas y civilizaciones.
Capítulo I. Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión
􀂾 Es elocuente el hecho de que la educación, que es la actividad humana dedicada a comunicar los conocimientos, permanezca ciega ante lo que es el conocimiento humano, sus disposiciones, sus imperfecciones, sus dificultades, sus tendencias tanto al error como a la ilusión y no se preocupe en absoluto por hacer conocer lo que es conocer.
􀂾 En efecto, el conocimiento no se puede considerar como una herramienta ready made que se puede utilizar sin examinar su naturaleza. El conocimiento del conocimiento debe aparecer como una necesidad primera que serviría de preparación para afrontar riesgos permanentes de error y de ilusión que no cesan de parasitar la mente humana. Se trata de armar cada mente en el combate vital para la lucidez.
􀂾 Es necesario introducir y desarrollar en la educación el estudio de las características cerebrales, mentales y culturales del conocimiento humano, de sus procesos y modalidades, de las disposiciones tanto síquicas como culturales que permiten arriesgar el error o la ilusión.
Capítulo II. Los principios de un conocimiento pertinente
􀂾 Existe un problema capital, aún desconocido, cual es el de la necesidad de promover un conocimiento capaz de abordar los problemas globales y fundamentales para inscribir allí los conocimientos parciales y locales.
􀂾 La supremacía de un conocimiento fragmentado según las disciplinas impide a menudo operar el vínculo entre las partes y las totalidades y debe dar paso a un modo de conocimiento capaz de aprehender los objetos en sus contextos, sus complejidades, sus conjuntos.
􀂾 Es necesario desarrollar la aptitud natural de la inteligencia humana para ubicar todas sus informaciones en un contexto y en un conjunto. Es necesario enseñar los métodos que permiten aprehender las relaciones mutuas y las influencias recíprocas entre las partes y el todo en un mundo complejo.
Capítulo III. Enseñar la condición humana
􀂾 El ser humano es a la vez físico, biológico, síquico, cultural, social, histórico. Es esta unidad compleja de la naturaleza humana la que está completamente desintegrada en la educación a través de las disciplinas y que imposibilita aprender lo que significa ser humano. Hay que restaurarla de tal manera que cada uno, desde donde esté, tome conocimiento y conciencia al mismo tiempo de su identidad compleja y de su identidad común a todos los demás humanos.
􀂾 Así, la condición humana debería ser objeto esencial de cualquier educación.
􀂾 Este capítulo indica cómo, a partir de las disciplinas actuales, es posible reconocer la unidad y la complejidad humanas reuniendo y organizando conocimientos dispersos en las ciencias de la naturaleza, en las ciencias humanas, la literatura y la filosofía y mostrar la unión indisoluble entre la unidad y la diversidad de todo lo que es humano.
Capítulo IV. Enseñar la identidad terrenal
􀂾 En lo sucesivo, el destino planetario del género humano será otra realidad fundamental ignorada por la educación. El conocimiento de los desarrollos de la era planetaria que van a incrementarse en el siglo XXI y el reconocimiento de la identidad terrenal que será cada vez más indispensable para cada uno y para todos deben convertirse en uno de los mayores objetos de la educación.
􀂾 Es pertinente enseñar la historia de la era planetaria que comienza con la comunicación de todos los continentes en el siglo XVI y mostrar cómo se volvieron intersolidarias todas las partes del mundo sin por ello ocultar las opresiones y dominaciones que han asolado a la humanidad y que aún no han desaparecido.
􀂾 Habrá que señalar la complejidad de la crisis planetaria que enmarca el siglo XX mostrando que todos los humanos, confrontados desde ahora con los mismos problemas de vida y muerte, viven una misma comunidad de destino.
Capítulo V. Enfrentar las incertidumbres
􀂾 Las ciencias nos han hecho adquirir muchas certezas, pero de la misma manera nos han revelado, en el siglo XX, innumerables campos de incertidumbre. La educación debería comprender la enseñanza de las incertidumbres que han aparecido en las ciencias físicas (microfísica, termodinámica, cosmología), en las ciencias de la evolución biológica y en las ciencias históricas.
􀂾 Se tendrían que enseñar principios de estrategia que permitan afrontar los riesgos, lo inesperado, lo incierto, y modificar su desarrollo en virtud de las informaciones adquiridas en el camino. Es necesario aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certeza.
􀂾 La fórmula del poeta griego Eurípides que data de hace 25 siglos está ahora más actual que nunca. « Lo esperado no se cumple y para lo inesperado un dios abre la puerta ». El abandono de los conceptos deterministas de la historia humana que creían poder predecir nuestro futuro, el examen de los grandes acontecimientos y accidentes de nuestro siglo que fueron todos inesperados, el carácter en adelante desconocido de la aventura humana, deben incitarnos a preparar nuestras mentes para esperar lo inesperado y poder afrontarlo. Es imperativo que todos aquellos que tienen la carga de la educación estén a la vanguardia con la incertidumbre de nuestros tiempos.
Capítulo V. Enseñar la comprensión
􀂾 La comprensión es al mismo tiempo medio y fin de la comunicación humana. Ahora bien, la educación para la comprensión está ausente de nuestras enseñanzas. El planeta necesita comprensiones mutuas en todos los sentidos. Teniendo en cuenta la importancia de la educación para la comprensión en todos los niveles educativos y en todas las edades, el desarrollo de la comprensión necesita una reforma de las mentalidades. Tal debe ser la tarea para la educación del futuro.
􀂾 La comprensión mutua entre humanos, tanto próximos como extraños es en adelante vital para que las relaciones humanas salgan de su estado bárbaro de incomprensión.
􀂾 De allí, la necesidad de estudiar la incomprensión desde sus raíces, sus modalidades y sus efectos. Este estudio sería tanto más importante cuanto que se centraría, no sólo en los síntomas, sino en las causas de los racismos, las xenofobias y los desprecios. Constituiría, al mismo tiempo, una de las bases más seguras para la educación por la paz, a la cual estamos ligados por esencia y vocación.
Capítulo VII. La ética del género humano
􀂾 La educación debe conducir a una « antropo-ética » considerado el carácter ternario de la condición humana cual es el de ser a la vez individuo ↔ sociedad ↔ especie. En este sentido, la ética individuo/especie necesita un control mutuo de la sociedad por el individuo y del individuo por la sociedad, es decir la democracia; la ética individuo ↔ especie convoca la ciudadanía terrestre en el siglo XXI.
􀂾 La ética no se podría enseñar con lecciones de moral. Ella debe formarse en las mentes a partir de la conciencia de que el humano es al mismo tiempo individuo, parte de una sociedad y parte de una especie. Llevamos en cada uno de nosotros esta triple realidad. De igual manera, todo desarrollo verdaderamente humano debe comprender el desarrollo conjunto de la autonomía individual, las participaciones comunitarias y la conciencia de pertenecer a la especie humana.
􀂾 De allí, se esbozan las dos grandes finalidades ético-políticas del nuevo milenio: establecer una relación de control mutuo entre la sociedad y los individuos por medio de la democracia y concebir la Humanidad como comunidad planetaria. La educación debe no sólo contribuir a una toma de conciencia de nuestra Tierra-Patria, sino también permitir que esta conciencia se traduzca en la voluntad de realizar la ciudadanía terrenal.
Texto completo en:
http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/Articulos/los7saberes/index.asp